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Anatomía sexual femenina

  • Conocer la anatomía es la base de una buena sexualidad.
  • El conocimiento del aparato ayuda a evitar los peligros sexuales.
  • Conocer la anatomía sexual tiene una gran importancia para la sexualidad

    Un buen conocimiento de la anatomía sexual es la base de todo. No sólo para sacarle mayor provecho a su propia sexualidad, sino también para ayudar mucho más a ayudar los peligros sexuales, como las enfermedades de transmisión sexual o los embarazos no deseados. En muchos países, incluyendo los más industrializados, la educación sexual padece a menudo de estas lagunas peligrosas.

    Una buena educación sexual nunca es mala y el principio de todo se basa principalmente sobre un conocimiento suficiente del aparato del género al que pertenecemos.

    Organos genitales externos

    El sexo femenino, visto desde el exterior tiene el aspecto, en su estado natural, de una zona cubierta de pelos, con cierto contenido de grasa y una forma triangular inversa. Esta región se llama pubis y comprende el monte di Venus, que constituye la parte de la vagina recubierta de vellos por encima de la vulva (ver las figuras). La cantidad, el color y la densidad del vello dependen de factores genéticos, raciales o de edad. Los pelos comienzan a salir un poco antes de la primera menstruación y pueden disiparse un poco después de la menopausia, también pueden encanecerse, pero en proporción menor y mucho más tarde respecto al cabello. El vello del pubis sirve principalmente a proteger esta zona sensible de las irritaciones y de la transpiración. en las niñas, las glándulas sudoríparas no están aún desarrolladas y la vulva tampoco, por lo tanto esta protección no es necesaria.

    La vulva comprende el órgano genital tal como se ve, empieza por debajo del monte de Venus y se extiende hasta el ano. Se constituye por los labios superiores o mayores. En esta zona es posible que haya presencia de vello, aunque si en cantidades mucho menores respecto al monte de Venus. En los labios mayores y en su cercanía, aparte algunos folículos de pelos, se encuentran igualmente algunas glándulas sudoríparas que pueden sufrir trastornos parecidos a los de otras zonas del cuerpo, como infecciones, chistes y así sucesivamente.

    Los grandes labios contienen otra zona llamada labios menores, se trata de "labios" parecido a los mayores, pero más pequeños que se unen en alto a través del cuerpo del clítoris (aunque si esto no ocurre en todas las mujeres). En algunas mujeres, los labios menores son completamente escondidos por los mayores, mientras que en otras son más prominentes. Estas diferencias son normales. Las dimensiones de los labios menores pueden igualmente variar. Estas estructuras son desprovistas de pelos, tienen una consistencia mucosa y el color puede variar entre el rosáceo o tender al pardo, poseen glándulas capaces de producir líquidos lubricantes y glándulas aprocrinas que producen olor. En el medio de los labios menores se encuentra el orificio vaginal.

    El clítoris es visible sólo en sus partes externas y es normalmente recubierto por un "capuchón", llamado capuchón clitorídeo. Este capuchón ayuda a proteger el clítoris que es extremadamente sensible y constituye una especie de prepucio femenino. En algunas mujeres, el clítoris parece adherir al capuchón, de tal manera que éste no resulta muy retráctil, si bien no impide una respuesta sexual adecuada. Durante la excitación sexual, la punta del clítoris tiende a separarse del capuchón, haciéndose más visible. Las dimensiones del clítoris y la distancia de este respecto al resto de la vagina son igualmente variables. El clítoris tiene capacidades eréctiles y su importancia sexual es capital. Cuando es excitato se infla y se vuelve duro al contacto y durante el orgasmo da la impresión de estar pulsando y lo hace efectivamente en algunas mujeres. El número y el tipo de nervios terminales del clítoris es igual o superior al del pene, ¡imagínese el mismo número de niervos regrupados en un solo punto! Para muchas mujeres el clítoris es el instrumento sexual por excelencia. Durante mucho tiempo se ha creído que la vagina fuera el órgano de placer más importante. Sin embargo, en la realidad, ambos son importantes. Normalmente el clítoris tiene dimensiones de aproximadamente cuatro milímetros.

    Imediatamente por debajo del clítoris se encuentra un oficicio de pequeñas dimensiones llamado meato uretral, debilmente prominente y difícil de localizar a primera vista. Es en este punto donde termina la uretra, el canal responsable de la salida del orine.

    Las zonas externas sexualmente más sensibles en la mujer son el clítoris y los labios menores.

    El himen

    El himen es una membrana bastante conocida, durante mucho tiempo ha tenido (y aún lo tiene en algunas zonas y en determinadas culturas), un significado simbólico, en efecto, representa el "sello de la virginidad". En realidad se trata de una zona sin ningún significado místico, sino sólo práctico, ya que sirve para proteger el orificio vaginal de bacterias y otros agentes cuando el aparato sexual no está desarrollado o en mujeres que nunca han tenido actividades sexuales. El himen se encuentra en los confines internos de los labios menores. Algunas mujeres nacen sin él, pues su importancia es relativa. A veces es claramente visible o casi imperceptible, según la mujer. Termina siendo lacerado durante las primeras experiencias sexuales, el grado de dolor puede variar según la mujer, algunas sentirán sólo una ligera molestia, para otras será una experiencia bastante dolorosa. Esto depende del tipo de himen (no existe un solo tipo), de su consistencia y del grado de sensibilidad al dolor que puede tener una mujer en esta zona. Normalmente la deflioración comporta una pérdida de sangre, pero, en la mayoría de los casos, esta pérdida es mínima, en otros es mayor, pero nunca es abundante al punto de ser copiosa. Hasta el primer parto, algunos rasgos del himen pueden quedar también en mujeres sexualmente activas. En la figura abajo, tendrá una clara representación del himen.

    La vagina

    La vagina es la cavidad que permite la realización del coito y del parto. En realidad se trata de un espacio virtual o potencial, es decir, normalmente las paredes vaginales adheren entre ellas si no se interpone un cuerpo separándolas o dilatándolas, tal que un pene o un espéculo ginecológico (instrumento médico para visitar la vagina en su interior). La longitud de la cavidad vaginal varía según la mujer, pero normalmente es entre 7 y 12 centímetros de profundidad. Claramente el canal vaginal es muy extensible, permitiendo no sólo la penetración del pene, que casi siempre tiene una longitud promedia superior a los 12 centímetros, sino igulamente el pasaje del feto durante el parto. La cavidad vaginal empieza desde los labios menores y termina en el útero.

    La zona que se extiende entre el orificio vaginal y el ano se llama perineo. Tanto la vagina como el ano son envueltos por músculos poderosos. El ano es también sensible al placer erótico.

    Y ahora es tiempo de pasar a describir los órganos genitales internos.

    Los órganos genitales internos

    Y aquí llegamos a la otra mitad de la historia: los órganos genitales internos. Efectivamente el sexo femenino no se reduce sólo a la vagina, en el fondo del canal vaginal se encuentra el cuello uterino, que no es otra cosa que el punto de unión entre el canal y el útero. Este es como un apéndice al útero en sí. Tiene una consistencia dura y en su pared central presenta un orificio que conduce la las cavidades internas del útero.

    La anatomía interna femenina es por lo tanto constituida por el útero, las trompas de Falopio (o trompas uterinas) y los ovarios (ver las figuras).

    El útero

    El útero se constituye principalmente por fibras musculares, mientras que la capa interna se constituye por una mucosa llamada endometrio, destinada a hospedar el embrión que se desarrolla hasta alcanzar la madurez después de aproximadamente 40 semanas de gestación. El peso promedio del útero es de aproximadamente 60 gramos y su longitud primedia es aproximadamente de 7 centímetros. Durante el embarazo, su peso aumenta por lo menos veinte veces más y su longitud puede alcanzar los 36 centímetros. El úterio es concebido de tal manera que las estructuras se dilatan poco a poco a medida que la gravidez progresa hasta los espasmos clásicos del parto. El útero es asegurado al cuerpo por una serie de ligamentos que van desde el cuello uteriono a toda la superficie.

    El útero (y por lo tanto los ligamentos que lo sostienen) es revestido por el peritoneo, un tejido extremadamente sensible al tacto y que desempeña un papel importante en la sensibilidad uterina durante el coito. De hecho el útero participa activamente durante el orgasmo, sobresaltando y sobresaltando ligeramente.

    Pero la anatomía interna femenina no termina con el útero. A darle su aspecto en forma de T son las trompas de Falopio y los ovarios.

    Las trompas de Falopio

    Se trata de los dos conductos que salen del útero y sirven de punto de comunicación entre los ovarios y este último. Son órganos flexibles, elásticos y tienen una longitud de aproximadamente 12 centímetros. Tienen la función importante de transportar el óvulo al útero. El óvulo es la célula femenina que es fecundada por el espermatozoide. Las trompas tienen igualmente la importante función de alimentar al óvulo en el curso de los primero tres o cuatro días que esté emplea para alcanzar la cavidad uterina y permanecer en el endometrio.

    Los ovarios

    Y ahora hablemos de los ovarios. Estos tienen un color blanco y están en relación estricta con el útero y las trompas. Su superficie es arrugada y alcanza dimensiones de aproximadamente 4x3 centímetros cuadrados. Los ovarios tienen dos funciones importantes: contienen los gametos (que son las células de reproducción), y producen todas las hormonas femeninas responsables de la forma y del comportamiento del cuerpo fermenino como tal. Estas hormonas son llamadas estrógenas, por oposición a las andrógenas, que son las hormonas masculinas. En los ovarios los gametos pasan por un ciclo de maduración hasta alcanzar el estado de óvulos maduros. Contrariamente a todas las demás células del organismo, los óvulos sólo tienen 23 de los 46 cromosomas(1), la otra mitad la tienen los espermatozoides. Este es un punto interesante de la reproducción, ya que, contrariamente a la mitosis, porceso a través del cual una célula se reproduce por sí sola mediante la duplicación de todos sus cromosomas, en la meiosis(2), cada una de las células que resultan en el nuevo organismo sólo tienen la mitad de los cromosomas de la célula de origen.

    Fisiología y ciclo menstrual

    La función hormonal de los ovarios está regulada por la acción de otras glándulas endocrinas. Por ejemplo, entre las hormonas secretatas por la hipófisis, glándula que se encuentra a la base del cráneo, hay las gonadotropinas, que tienen la principal función de estimular los ovarios. Mientras que la hipófisis está estimulada por factores neuroendocrinos provenientes del hipotálamo(3), el cual produce las hormonas ováricas, todo esto según un ciclo cerrado.

    El ciclo completo del pasaje entre los gametos y los óvulos se llama ciclo menstrual. Durante este ciclo se producen alrededor de 400000 óvulos y sólo uno será fecundado. Los óvulos maduran gracias a las hormonas segregadas por la hipófisis, pero son sobre todo las hormonas estrógenos que permiten al óvulo de desarrollarse. Entre el primer día del ciclo y la ovulación, el nivel de estrógenas aumenta hasta seis veces lo normal. Luego disminuye para alcanzar un nuevo tope a eso del vigésimo segundo día (suponiendo un ciclo de 28 días). También la progesterona(4) aumenta según las mismas proporciones a eso del día 22 del ciclo. Sucesivamente, estas dos hormonas tienen una disminución notable hasta regresar a niveles normales a eso del final del ciclo. El ciclo menstrual dura entre 26 y 30 días. Una mujer es generalmente fértil entre el undécimo y el decimoséptimo día a partir del inicio del ciclo, pero puede que haya excepciones. Más específicamente, sólo uno de estos cinco días fértiles en su potencialidad es particularmente propicio a la concepción. Un óvulo "vive" 24 horas, mientras que un espermatozoide puede llegar a sobrevivir hasta 48 horas.

    Durante el ciclo, a eso de la mitad de la ovulación, a causa de cambios hormonales, el humor de la mujer puede sufrir alteraciones. Estos cambios emocionales son debidos, aparte de a la producción hormonal, también a factores personales y a creencias culturales, pero hasta ahora no han sido muy estudiados. Además, se ha demostrado que durante la ovulación los sentidos - y especialmente el olfato, la vista y el oído - se agudizan, mientras que disminuye la sensibilidad al dolor.

    A eso de la mitad del ciclo, es decir en la etapa de la producción hormonal y de la ovulación, muchas mujeres se sienten más enérgicas y su interés sexual puede incrementarse. En este período existe un "día crítico" particular donde algunas mujeres pueden sentir un deseo sexual muy intenso respecto a la normalidad. Se trata probablement del día en qué la mujer puede ser fecundada más fácilmente. En este período, cambios físicos pueden producirse igualmente, por ejemplo, la lubricación vaginal aumenta y también la consistencia de estos fluidos. Alrededor del 50% de las mujeres podrían notar una hinchazón y un aumento de la sensibilidad de los senos, algunas pueden sentir hasta dolor en estas partes. El peso corporal puede aumentar algo también.

    Durante los días premenstruales (es decir entre 5 y 3 días antes de la menstruación), síntomas como el cansancio, el dolor de cabeza y la irritabilidad pueden verificarse. Estos síntomas suelen llamarse generalmente síndrome premenstrual.

    Ciclo y deseo

    Es evidente que el deseo sexual tiene cierta relación con el ciclo y que puede variar según sus fases, aunque si algunas mujeres no observan ninguna diferencia. En todo caso, los tres momentos donde un aumento de deseo puede manifestarse son a eso de la mitad del ciclo, algunos días antes de la menstruación y los dos días siguientes al final de ésta.

    Irregularidad del ciclo

    El ciclo menstrual es a veces irregular. Hay más, durante la adolescencia y en la edad cercana a la menopausia, el ciclo tiene cierta tendencia a la irregularidad. Se trata de reacciones normales debidas a la adaptación progresiva de la capacidad reproductiva. Durante la edad adulta, el ciclo es generalmente regular, pero hay varios factores que pueden alterar su regularidad. Uno de estos es la nutrición respecto a la grasa corporal. Algunas mujeres sufren de "vigorexia", es decir la necesidad exagerada de hacer ejercicios físicos. En la mujer, la grasa debe ser presente en cantidades algo mayores respecto al hombre. Si una mujer sigue una dieta demasiado rigurosa o si tiene exceso de actividad física, esto puede ocasionar desequilibrios en su ciclo menstrual y en su salud general. Cuando el peso corporal disminuye de manera excessiva, una mujer puede también sufrir de amenorrea (interrupción del ciclo menstrual). En este caso, el ciclo vuelve a ocurrir si el peso vuelve a sus límites normales. La moraleja de la historia es que un mínimo de grasa es necesaria para poder mantener una regularidad menstrual. El mismo inconveniente puede manifestarse también en mujeres que tienen el problema inverso, es decir exceso de peso corporal cuando éste es por lo menos un 80% superior al ideal.

    Existen igualmente otros factores que pueden influir sobre la regularidad del ciclo. Aquí algunos:

    • La altitud: En algunos estudios han sido observados cambios en la regularidad del ciclo menstrual en las mujeres que viven en altitudes de 3000 metros o superiores. En estas mismas mujeres se ha notado también una disminución de la fertilidad. También en altitudes aéreas se ha descubierto el mismo comportamiento pero esto no parece ser debido a la altitud, sino más bien a los cambios de horario. No está claro de todas formas si estos cambios son inmediatos en condiciones de altitud o si es una condición que se adquiere después de años de adaptación al ambiente.
    • Los traumas y los sufrimientos emotivos: también fuertes cambios de humor influyen en la regularidad del ciclo. Estos efectos se producen en caso de depresión nerviosa, en situaciones de guerra, en caso de deceso de un familiar, o por la simple preocupación psicológica en los últimos días del ciclo. Esta situación es la más común. Las alteraciones del ciclo no ocurren sólo en casos de emociones fuertes, sino también en situaciones de estress menos intenso pero más prolongado.
    • La lactancia: Después del parto, si la mujer no tiene una alimentación suficientemente rica, ella se atrasará mayormente en tener de nuevo sus próximos ciclos. La reanudación del ciclo será más rápida en las mujeres que amamantan sólo parcialmente porque combinan la lactancia con el biberón y otros productos alimenticios para recién nacidos. En este caso, el ciclo vuelve en unos tres meses.
    • Las relaciones sexuales: parece que las mujeres que tienen una actividad sexual regular de al menos una vez a la semana tienen más probabilidades de tener ciclos de 29 días respecto a las que tienen sólo una relación esporádicamente. Estas conclusiones son sacadas de un estudio hecho por el doctor Winnifred Cutler. Este estudio parece establecer una relación entre la frecuencia del coito y la regularidad del ciclo y sostiene la idea que esta regularidad es sensible también a las condiciones físicas y sociales de una mujer.
    • Enfermedades, indisposiciones: Por "indisposición" aquí no nos referimos a la causada por la menstruación sino a todas las indisposiciones en general. Tales indisposiciones o enfermedades parecen influir sobre la regularidad del ciclo. Si una mujer sufre de cualquier enfermedad o indisposición, ésta podría ser la causa de un desequilibrio menstrual. En tal caso, siempre se recomienda consultar a un médico.

    A. Langueduc

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    (1) Cromosomas: (biol.) ada uno de los orgánulos constituidos por el ADN en el núcleo de las células, donde se encuentran los genes portadores de los carácteres hereditarios.
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    (2) Meiosis: (biol.) Proceso de división celular desde donde son originados gametes cuyo número de cromosomas es reducido de la mitad.
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    (3) Hipotálamo: (anat.) Formación impar y mediana del encéfalo, que forma la parte inferior del diencéfalo, cuyos centros integran y coordinan muchas funciones somáticas y viscerales.
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    (4) Progesterona: (biol.) Hormona secretada por el cuerpo lúteo del ovario, por la placenta y por el la glándula corticosuprarrenal, que mantiene la mucosa uterina durante la gravidez.
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