Los falsos mitos de la sexualidad femenina

v Comprender los falsos mitos relacionados con la sexualidad femenina ya es un paso en adelante para liberarse de su peso. v Para resolver un problema sexual es necesario un trabajo asiduo que va en dirección del cambio.
v Comprender que un problema sexual es un falso mito es el primer paso hacia la liberación. v Ningún ser humano es una máquina. Hasta las mujeres más calientes tienen un 30% de posibilidad de fracasar un orgasmo.
v Todas las mujeres pueden tener dificultad en un momento dado a alcanzar el orgasmo. v La diferencia entre el tener un orgasmo y no tenerlo es cuestión de grado y no de género.

Los falsos mitos sobre la sexualidad femenina y sobre la respuesta sexual de la mujer

Los falsos mitos existen en todas las cosas y la sexualidad femenina no hace excepción, es más, tiene bastante. Estos mitos pueden tener varias orígenes: creencias populares, prejuicios morales o simples lugares comunes de la calle que no tienen ningún fundamento científico, son mitos que se han transformado poco a poco en seudo-verdades, al punto de volverse auténticas creencias para quien no tienen una formación sexual sólida.

Las falsas creencias pueden influir negativamente en la vida sexual creando ansiedades y temores innecesarios que a veces son difíciles de superar. Una visión tan limitada y restrictiva del sexo no deja que pocas esperanzas de una vida sexual satisfactoria para las personas que no encajan con los estereotipos.

Comprender los falsos mitos es ya un paso en adelante para liberarse del peso que representan, aunque no se trata necesariamente de la solución. No obstante la comparación de los mitos con la realidad podrá darle una valiosa ayuda. Esta comprensión le ayudará a actuar más positivamente respecto a los problemas.

En esta página enumeraremos los falsos mitos más conocidos y peligrosos. La lista no es completa, pero representa seguramente una partida esencial que le ayudará a comprender y a ser capaz de reconocer y superar mitos eventualmente desconocido, no listados o personales.

Mito:

Todos los hombres alcanzan el orgasmo, en cambio sólo algunas mujeres tienen este privilegio.

Realidad:

No sólo existen hombres con dificultades en tener un orgasmo, sino también - excepto en casos de enfermedad o mutilación - la capacidad de alcanzar un orgasmo no es un don de nacimiento. Esta capacidad se incrementa con las experiencias de la vida y de la vivencia sexual de cada cual, de insuficiencias musculares del aparato sexual, de factores psicológicos o hasta de malas costumbres de masturbación. Todas las mujeres nacen sexualmente iguales. Existen diferencias cualitativas de apreciación del sexo entre una mujer y otra, pero son exclusivamente debidas a factores psicosomáticos y nunca congénitos.

Mito:

El orgasmo recíproco es lo ideal.

Realidad:

El orgasmo recíproco y simultáneo es bonito, pero no es una condición obligatoria para considerar una relación sexual como una relación de calidad y tampoco es tan fácil de alcanzar, contrariamente a lo que se ve en las escenas de amor de las películas. Cada cual tiene sus ritmos personales, además los tiempos del hombre no son los mismos en la mujer. Para una mujer es importante conocerse y desarrollar una respuesta sexual adecuada. Ella puede sin embargo disponer de trucos en su arsenal para provocar el orgasmo del hombre cuando ésta está lista para alcanzar el suyo. Estas técnicas se describen en el programa. El hombre debe además tener un certo grado de resistencia para no eyacular antes de tiempo y existen técnicas para lograrlo, sin embargo estas técnicas son descritas en el programa www.pene-sano.com, dedicado a la sexualidad masculina. Por su parte, la mujer puede utilizar sus músculos vaginales para controlar y conducir su propio placer y el placer de su pareja. Eso también se describe en nuestro programa de sexualidad femenina.

Mito:

La mujer que no alcanza el orgasmo es considerada frígida y difícilmente puede cambiar

Realidad:

La calidad y la intensidad de un orgasmo dependen de un proceso de maturación sexual y predisposición subjetiva. No sólo tener un orgasmo es algo que se puede aprender a fuerza de vivencia sexual y de técnicas, sino también podemos hasta aprender en tener orgasmos de distintas naturalezas. Por ejemplo, si una mujer siempre ha alcanzado el orgasmo mediante la estimualción del clítoris, ella puede aprender a alcanzarlo estimulando su vagina. Una mujer puede tener orgasmos de distintas maneras, es un hecho probado. Si hasta ahora usted ha tenido problema, esto ha sido porque no adquirió experiencia y preparación suficientes. Evidentemente hay mujeres que llegan desde la primera vez. Son dotadas de manera natural para alcanzar cierto tipo de orgasmo, por ejemplo, el clitorídeo, mientras que hay otras que son más sensibles para alcanzarlo a nivel vaginal. Se trata de mujeres predispuestas naturalmente y por lo tanto la cuestión es muy subjectiva. ¡La naturaleza no nos hace todos iguales! Para raziones genéticas, de ambiente, de costumbres o de conformación física, o sea por fin de predisposición natural, hay mujeres más adaptas para un certo tipo de orgasmo y otras que nunca han logrado tener uno. Sin embargo no hay por qué quedarse siempre en el mismo nivel, ¡excepto cuando no sabemos nada de sexualidad! Es ahí que entra en juego la educación. Si usted no es capaz de sentir de cierto modo, ¡siempre puede aprender! Es precisamente ésto el objetivo de este programa, así como lo es el de cualquier buena orientación sexual.

Las dificultades en alcanzar el orgasmo pueden depender de insuficiencias musculares o de factores psicológicos y de inhibición. Estas dificultades y otras han sido estudiadas durante largo tiempo y hoy existen soluciones completas y métodos para progresar en la sexualidad y alcanzar altos grados de satisfacción.

Mito:

Las mujeres que vienen de entornos estrictamente religiosos o que han tenido una educación sexualmente restrictiva tienen las mayores dificultades

Realidad:

El hecho de haber tenido una educación religiosa o moral no significa necesariamente tener problemas sexuales. Quizá le consolará el hecho que muchas mujeres religiosas no han tenido nunca problemas sexuales. Una encuesta recien realizada sobre un sobre 100.000 mujeres en los Estados Unidos ha revelado que las más religiosas declaraban tener la mayor satisfacción sexual y no tener nada de que quejarse sexualmente hablando. Pues, todo es relativo y, una vez más, hay que considerar más bien las causas de los problemas con una óptica más profunda. Claro, la existencia de prejuicios morales siempre pueden tener una influencia psicológica, llegando a veces a obstaculizar la vida sexual de alguien. Pero no pasa tan a menudo.

Mito:

Las mujeres femeninas, las verdaderas mujeres, alcanzan el orgasmo cada vez que tienen sexo.

Realidad:

Hasta las mujeres más "calientes" tienen un 30% de probabilidades de fallar y no tener orgasmos. Ninguna mujer y ningún ser humano es una máquina que responde a la presión de un pulsante. Pues, la distinción entre "orgasmicas" y "no orgásmicas" no existe como blanco sobre negro. La diferencia entre la capacidad y la incapacidad de tener orgasmos es una diferencia de grado y no de género. Todas las mujeres pueden tener dificultades o alcanzar el orgasmo en un determinado momento, la única diferencia es que algunas tienen mayores dificultades que otras.

Mito:

La forma de alcanzar el orgasmo depende de la personalidad de una mujer. Por ejemplo, los orgasmos vaginales son típicos de las mujeres maduras

Realidad:

No existe ninguna relación entre el hecho de tener un orgasmo y la personalidad o la edad de una mujer. Si muchas mujeres maduras son vaginales, ésto depende de su mayor experiencia sexual, o del hecho que, en el curso de los años, han modificado de manera empírica su vivencia sexual. Las muejres maduras han tenido un mayor número de relaciones con penetración respecto a las jóvenes, las cuales han aprendido los orgasmos más evidentes, como el del clítoris. Además, algunas mujeres son vaginales por predisposicón (como ya hemos visto) y alcanzan este orgasmo también siendo jóvenes. Es obvio que la experiencia orgásmica depende también de estados emocionales, psicológicos y físicos, pero de eso a decir que haya implicaciones de la personalidad es totalmente distinto y sólo la superficialidad del sentido común puede llegar a esta conclusión. Cualquier mujer puede alcanzar el orgasmo de todas las maneras en qué está habilitada, a condición de tener una buena preparación sexual o de haber tomado simplemente un camino en lugar de otro.

Mito:

Una mujer capaz de tener un orgasmo siempre puede ser excitada por su pareja

Realidad:

La excitabilidad de una mujer no es relacionada con su capacidad de tener orgasmos. Una vez más, no somos máquinas. El cansancio, la distracción, el disgusto, la vergüenza, la rabia, la incapacidad de nuestra pareja y otros muchos factores pueden prejudicar o hasta suprimir cualquier excitación y deseo sexual en cualquier mujer, por sexual que sea.

Mito :

Mi mujer no se excita más conmigo. No me ama más, o no le gusto más

Realidad :

Los hombres han enseñado a las mujeres a ser deseadas, no a desear. Por lo tanto una mujer no siempre puede estar en un estado constante de deseo sexual, como puede suceder a un hombre. La inapetencia sexual es un problema común en muchas mujeres, como puede serlo la impotencia psicológica en los hombres. Un caso de inapetencia no corresponde necesariamente a una falta de gusto o de amor. Es simplemente un estado transitorio de falta de deseo sexual, un estado que puede mejorar con el tiempo, con la consultación de un sexólogo o que puede ser vencido gracias a técnicas concretas y a una buena orientación sexual.

Mito:

Las mujeres que tienen orgasmos múltiples son demasiado licenciosa o ninfómanas

Realidad:

La posibilidad que tiene una mujer de tener orgasmos múltiples y de gozar del sexo es perfectamente normal y conforme con su grado de respuesta sexual. Una mujer que ha desarrollado la capacidad de tener varios orgasmos es una mujer que ha adquirido un mejor dominio de su cuerpo, de su vivencia sexual y de sus experiencias. En vez de criticarla, habría que felicitarse con ella, ya que cualquier mujer debería tener por objetivo sexual de alcanzar el mayor número de orgasmos posible.

Mito:

El consumo de alcohol tiene efectos afrodisíacos y aumenta el deseo sexual

Realidad:

Es cierto que el alcohol disminuye muchas inhibiciones y en pequeñas cantidades contribuye al relajamiento. Pero, disminuir las inhibiciones y aumentar el deseo son dos cosas distintas y la disminución de la ansiedad no corresponde automáticamente a un aumento de la libido. Aunque si psicológicamente pueda tal vez ayudar, físicamente no existe ningún efecto afrodisíaco. En grandes dosis, el alcohol es hasta perjudicial para la sexualidad. En el hombre, hace difícil la erección y su mantenimiento, mientras que en la mujer disminuye la capacidad de respuesta sexual y obstácula el orgasmo. Por lo tanto, contrariamente a lo que se cree, el alcohol no es una solución.

Lo mismo se puede decir con respecto a la marihuana. Puede disminuir algunas inhibiciones y hasta facilitar la dilatación de los vasos sanguíneos, pero no aumenta el deseo ni facilita la erección en el hombre. Y no tiene ningún efecto afrodisíaco en la respuesta orgásmica femenina.

Mito:

Las relaciones sexuales están exclusivamente destinadas a los jóvenes

Realidad:

De hecho, está científicamente demostrado que la capacidad de respuesta sexual en la mujer aumenta con la edad hasta culminar a la edad de 30 años, para luego mantenerse durante el resto de la vida con pequeñas e imperceptibles reducciones. Por lo tanto, una chica de 30 años puede tener una respusta sexual y una sexualidad mayores que una de 18 años.

Mito:

Con la edad, el goce sexual y la frecuencia de las relaciones disminuyen automáticamente

Realidad:

Un estudio hecho sobre 12000 parejas americanas (y se toman los Estados Unidos como ejemplo porque es la sociedad más consumista), demuestra que, en realidad, esta pérdida de deseo y de frecuencia se producen más bien a causa del estress de la vida, o a causa de la insatisfacción de la relación en sí. No es una cuestión de edad.

Mito:

La sexualidad femenina tiene final con el comienzo de la menopausia

Realidad:

La única cosa que disminuye es la capacidad de lubricación de la vagina. Pero muchos estudios muestran que la respuesta sexual y la capacidad orgásmica aumentan. Quizás esto sea debido al hecho que desaparecen varios temores femeninos, como el de quedar embarazada o la ansiedad relacionada con las molestias de la menstruación.

Mito:

Las mujeres decentes no utilizan y no necesitan material erótico o sexualmente llamativo para excitarse

Realidad:

Es cierto por un aspecto pero falso por otro. El hecho que muchas mujeres demuestren poco interés hacia la pornografía no tiene nada que ver con los costumes sociales, sino es debido al hecho que el comercio erótico está casi siempre orientado hacia la excitación masculina. Además, la sexualidad femenina no es idéntica a la masculina. El hombre es sobre todo visual, cualquier hombre sexualmente sano puede excitarse fácilmente ante una mujer que lo llama sexualmente. Mientras que una mujer no se excita necesariamente de esta forma. La excitación de la mujer implica la participación de todos los demás sentidos y no sólo el visual, incluyendo además muchos factores emocionales, a parte que físicos. Una mujer podría quedar totalmente indiferente ante el sexo duro y crudo de una película erótica y al mismo tiempo podría excitarse locamente antes una escena de amor romántico y apasionado (sexual o no) de alguna película o novela romántica.

Esto no quiere decir que la mujer no pueda excitarse con literatura o imágenes con contenidos eróticos, pero, para ella, la atmósfera y el contexto son mucho más importantes y hacen toda la diferencia. No hay nada que enciende más a una mujer que el ambiente y la sexualidad.

En definitiva la excitación femenina, aparte los factores morales que en algunos casos pueden tener un peso, se basa en factores de receptividad a los estímulos, mucho más que en factores sociales. Una mujer decente puede resistir y mantener su cordura ante ciertos estímulos, pero esto no quiere decir que no sea capaz de excitarse o que no se esté excitando.

Mito:

Las mujeres que no aman todas las expresiones de sexualidad son más frías

Realidad:

El grado de sexualidad de una mujer no depende del tipo de acto sexual que haga o prefiera. Por ejemplo, si a una mujer no le gusta mucho el sexo oral, eso es simplemente el resultado de una preferencia personal o de algún prejuício, pero no significa necesariamente que sea menos sexual que otra.

Mito:

Si una mujer no llega rápidamente y fácilmente al orgasmo, entonces debe tener algún problema

Realidad:

La velocidad de respuesta sexual de una mujer no es igual en todos los momentos y en todas las circunstancias y tampoco depende necesariamente de su pareja, de sus atributos físicos o de sus habilidades sexuales, aunque si la actitud puede influir de manera significativa.

Además, la psicología tiene una importancia central en todas las relaciones sexuales. Ninguna relación puede tener una calidad apreciable sin un estado psicológico apropiado, esto es cierto hasta en los hombres.

Mito:

La masturbación perjudica el coito y puede convertirse en vicio

Realidad:

Falso. A menos que la masturbación no se vuelva una obsesión - lo que es bastante raro - las mujeres que pueden alcanzar el orgasmo masturbándose tienen más posibilidades de obtenerlo en una relación de pareja. De hecho, la masturbación puede ser utilizada como técnica para desarrollar una mejor sexualidad.

Mito:

La masturbación es dañina porque disminuye el deseo y la energía y hace que se pierda el interés hacia el coito

Realidad:

Los estudios sobre la sexualidad femenina han hallado que las mujeres que se masturban tienen más posibilidades de tener una buena respuesta sexual respecto a las que no lo hacen. Además, las mujeres que se masturban resultan más abiertas a todas las formas de expresión sexual.

Mito:

El embarazo y el parto reducen la respuesta sexual de una mujer

Realidad:

Es más bien cierto lo inverso. Muchas mujeres aumentan su capacidad de respuesta sexual después del parto. Esto es quizá debido a una mayor afluencia de sangre en la pelvis durante el embarazo.

Mito:

La anticoncepción es una responsabilidad puramente femenina

Realidad:

Es posible que el uso de anticonceptivos pueda reducir el placer sexual. Pues, la contracepción femenina no está indicada para todas las mujeres. En algunos casos el uso del preservativo es mejor que el uso del anticonceptivo femenino o de las píldoras. Y, en todos los casos, la prevención del embarazo no deseado es responsabilidad de ambos y no sólo de la mujer.

Pues, en caso de incomodidad con una forma de contracepción, no dude en cambiarla y a comunicar esto a su pareja.

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